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Bodas Celtas

Los antiguos Celtas constituyen uno de los pueblos que con más pasión vivían todos los acontecimientos que sucedían en sus vidas. Supieron ser intensamente felices y crearon toda una cultura basada en su esfuerzo personal y el amor hacia la Naturaleza. Sus bodas son ceremonias deliciosamente románticas con un significado místico, de amor verdadero físico y espiritual, mucho más profundo del que se les da en la actualidad.
Son las primeras bodas propiamente dichas, de las que tenemos conocimiento, de las civilizaciones de la Antigüedad. Precisamente su simbolismo y su belleza hacen que muchas parejas se planteen volver a la cuna del amor verdadero recreando una hermosa boda de inspiración Celta.
¿Quienes fueron los antiguos Celtas?
Según las evidencias históricas, diversos pueblos con estructuras tribales similares y que hablaban los mismos dialectos surgen en el año 2000 a.C., coincidiendo con el fin de la Edad de Bronce, son pueblos guerreros del Este que se unen y emigran hacia Europa, pronto conquistan grandes territorios y se asientan en la Galia, la Península Ibérica, los Balcanes, Asia Menor, Norte de Italia, Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda. Transmitieron su idioma, religión y cultura a todos los pueblos conquistados e incluso llegaron a acuñar su propia moneda.
Los Celtas nunca tuvieron su propia patria, lo que facilitó que se dispersaran por tantas regiones. Su sociedad estaba basada en grupos tribales con estructuras simples de lazos familiares.
Vestido de novia celta con un toque medieval
Vestido de novia de Grace Loves Lace ideal para bodas de inspiración celta. Confeccionado con encajes, tules y seda bordada, lleva escote palabra de honor, falda suelta y vaporosa en caída natural con cintura marcada para crear una silueta muy esbelta, destacan unos encantadores manguitos hasta el codo que dejan los hombros al descubierto

Bodas por amor verdadero en plena naturaleza

Sus gentes se caracterizaron por añadir intensa pasión a todo lo que hacían. Se dividían en guerreros, agricultores y artesanos. Todos eran habilidosos trabajadores que pensaban que la clave del éxito en sus tareas estaba en su propio esfuerzo. Los guerreros eran temidos por su valentía y fuerza, era difícil derrotarlos físicamente. Los agricultores se hicieron expertos en sacar adelante grandes cosechas y también trabajaron con gran éxito la ganadería. Los artesanos destacaron como fabricantes de carros, constructores de carretas y fueron hábiles orfebres y metalúrgicos. Además sentían gran admiración por el arte, sobre todo la música, la poesía y la filosofía.
Llama la atención el papel tan preponderante que tenían las mujeres en esta civilización. Eran consideradas iguales a los hombres en muchos aspectos, tanto es así, que si lo deseaban incluso podían ser guerreras, también políticas o sanadoras. Todo el misterio de la feminidad y la capacidad de las mujeres de ser madres, eran profundamente respetados y venerados por los Celtas. Las mujeres Celtas hicieron gala de una mentalidad muy avanzada, eran muy coquetas, tanto, que fueron precursoras de la cosmética femenina, ya que daban color a sus labios y pómulos con jugos de bayas silvestres y crearon ungüentos para preservar su rostro de los efectos nocivos del sol, puesto que su piel y sus cabellos eran de tonos dorados muy claros. Solían llevar sus largas cabelleras rubias peinadas con trenzas y, en ocasiones especiales, usaban coronas y tocados de hierbas y flores naturales.
Eran figuras fundamentales en la estructura social Celta, las Sacerdotisas y los Druidas, poseedores y guardianes de los conocimientos de astronomía, religión, medicina, ejercían también las funciones de jueces y maestros. Utilizan todo su saber en beneficio de su pueblo, por lo que el respeto y la consideración hacia ellos son absolutos.
Los antiguos Celtas fueron gentes rebosantes de energía vital que sintieron un profundo amor hacia la Naturaleza, la cual consideraron su bien más supremo. Convirtieron a el Sol, la Luna, los árboles, ríos y montañas en símbolos sagrados, y crearon toda una filosofía de vida basada en vivir felices en armonía con las fuerzas de la Naturaleza
El fin de la civilización Celta llega por parte de los romanos. César manda destruir cualquier evidencia de cultura céltica, aunque paradojicamente son los Cristianos los que extinguen definitivamente dicha civilización.
Son numerosos los filósofos e historiadores que consideran que la antigua civilización Celta fue tan influyente y avanzada, que es la base cultural que da origen al Mundo Occidental, tal y como hoy lo conocemos.

¿Cómo eran las antiguas bodas Celtas?

Uno de los puntos que más atrae a las parejas actuales, es el profundo significado que los Celtas dan a sus rituales matrimoniales, mucho más intenso del que tienen las bodas actuales. Un matrimonio Celta son: "Dos almas que se unen para duplicar sus fuerzas y cualidades, y suplir sus defectos y carencias con el amor, apoyo y respeto del otro." ¿Verdad que es bonito? Pues ésta es, ni más ni menos, que la fórmula del amor verdadero.
Una fecha importante para los enamorados Celtas, era el 1 de mayo, en esa fecha se celebraban las fiestas de Belthane, en honor de Bel, dios del fuego. Esta fiesta está intimamente relacionada con la Primavera y los rituales de fertilidad y los jóvenes tenían oportunidad de conocerse y enamorarse.
Los Celtas consideraban a las chicas maduras para el matrimonio a partir de los doce años, y los muchachos a partir de los catorce. Cuando una joven doncella llegaba a esa edad se celebraba una gran fiesta, a la que se invitaba a sus amigas y a todos los jóvenes solteros con edad suficiente para casarse. Si la chica estaba enamorada de alguno de los jóvenes, siempre que fuese correspondida y con consentimiento de ambos, se preparaba un sagrado ritual de gran importancia mística y espiritual. La muchacha, separaba al joven de la multitud y le ofrecía agua para que se lavara las manos, si éste aceptaba y se lavaba las manos, ambos jóvenes quedaban públicamente comprometidos, ya que dicho ritual significa que la pareja se ama y desea enlazar sus vidas para siempre. Este acto se correspondería, en cierta forma, con la pedida de mano que se realiza en la actualidad, aunque los celtas otorgaban un sentido mucho más intenso y espiritual al momento.
La fecha clave para las antiguas bodas celtas era Lughnasadh, que se celebraba el 1 de Agosto. Marcaba el comienzo de las cosechas y de la maduración de las primeras frutas, lo que representaba abundancia, prosperidad y fertilidad. A partir de esa fecha, durante la luna llena, era tradición celebrar los enlaces matrimoniales.
Los casamientos eran oficiados por los druidas, su papel era mucho más importante que el de un sacerdote u oficiante actual, ya que transformaban a los enamorados espiritualmente, así alcanzaban una elevación mística que les preparaba para que su nueva vida de pareja fuese plena y satisfactoria y para traer hijos al mundo, según sus creencias.
El día fijado para la ceremonia matrimonial, todos los familiares de la pareja estaban presentes. El acto de abandonar una familia para formar la suya propia, era considerado primordial para todos, y uno de los momentos más importantes en la vida de los futuros esposos. Con anterioridad a este día, las familias mantenían conversaciones previas y fijaban una dote adecuada.
Las antiguas bodas Celtas se celebraban siempre en lugares al aire libre, en entornos naturales con abundante vegetación y cercanos a algún lago o riachuelo. Los enclaves predilectos eran bosques dónde creciesen árboles sagrados.
La novia y el novio solían llevar tiaras realizadas con ramas de hiedra y pequeñas flores, para simbolizar los lazos de amor y sus deseos de fortuna y felicidad. Para celebrar el casamiento se hacia un círculo grande alrededor de la pareja, éste circulo simbolizaba la eternidad y estaba hecho de flores, ramas y piedras. Dicho circulo era bendecido por el druida para iniciar la ceremonia. El siguiente paso era honrar a los dioses y espíritus de la Naturaleza con una ofrenda, en un lugar designado previamente por el druida. Después los novios y el druida se colocaban dentro del círculo, y rodeándolos por fuera estaban todos los parientes.
Los padres de los novios hacían un intercambio de regalos para honrar sus líneas de sangre y bendecir la nueva unión, también hacían peticiones de fertilidad y prosperidad para el nuevo matrimonio.
Una vez finalizados los esponsales se celebraba un banquete, todos compartían bebidas y alimentos especiales sentados en torno a una mesa, a continuación proseguían las llamadas fiestas de la fertilidad, en las que se homenajeaba a los recién casados con ritos y danzas.
El ritual más trascendental e importante de toda la boda era el llamado Handfasting o ritual sagrado de la unión de manos. Los novios, dentro del círculo sagrado, se situaban uno frente al otro, mirándose a los ojos, y de perfil al druida, ambos se sostienen las manos que se atan con una cuerda o lazo, bendecida para la ocasión, y que representa la fuerte unión del alma, el cuerpo, y la vida de la pareja. El druida es quién proporciona la energía suficiente para que el ritual esté cargado de magia y honor. Este rito une a la pareja hasta que su amor perdure, NO hasta que la muerte los separe, como ocurre en los matrimonios cristianos. Esta promesa de amor libre y desinteresado, sin imposiciones, aunque pueda parecer lo contrario, consigue que la pareja mantenga fuertes en el tiempo sus sentimientos y que la llama del auténtico amor nunca se apague.

¿Cómo eran los vestidos de las novias Celtas?

El vestido de novia de las antiguas mujeres Celtas consistía en una túnica larga, realizada en lino de color natural, similar al peplo romano, es decir, dos piezas rectángulares, unidas en uno de sus extremos, sujetas a la cintura por una cuerda trenzada, y con una especie de bridas en los hombros para que no se cayera. Posteriormente, los Celtas aprendieron a teñir las prendas con pigmentos vegetales, y confeccionaron atuendos más sofisticados, por lo que las novias Celtas tardías se casaban con una falda larga, propiamente dicha y un corpiño de algún color vistoso. Las novias portaban collares y brazaletes artesanales de orfebrería y se embellecían aun más con un maquillaje rústico elaborado de jugos de frutas y bayas, con el que daban color a sus labios y mejillas, peinaban con trenzados sus largas cabelleras y lucían una tiara de hiedra y flores.
Una de las tradiciones celtas que distinguía a la novia de todas las demás mujeres y que ha perdurado hasta nuestros días es el velo. Para las novias celtas era muy importante, ya que el velo tenía una simbología muy especial. La futura esposa, antes de colocarse su velo de novia era pura e inocente, cuando se colocaba el velo se convertía en una diosa con toda la magia que encarna el misterio de la feminidad y con la capacidad de ser madre. Cuando el novio levanta el velo, ella vuelve a ser una mujer terrenal, pero ya preparada para su nueva vida.
Los primeros velos nupciales eran una especie de mantos rústicos con una capucha holgada que cubrían a la novia, estos mantos se fueron haciendo de lino cada vez más finos, hasta que se eliminó la capucha, quedando una pieza fina de lino que se colocaba sobre la novia.
También la palabra Novia, proviene de los dialectos celtas, su origen está en la palabra anglosajona Bride, que deriva de Brigit, nombre de la diosa Celta del fuego que bendecía los matrimonios.
Tiaras de novia élficas
Tiara élfica perfecta para look de novia celta
Tiara élfica plateada con motivos de hojas de hiedra trenzadas simbolizando los eternos lazos de amor de los esposos, perfecta para look de novia celta o intensamente romántico
Si estás pensando organizar una boda temática Celta, o una boda clásica, pero quieres que tu look de novia sea de inspiración celta, un complemento ideal para ti sería una tiara élfica, además de muy simbólicas, son preciosas y muy románticas.
Los elfos son seres de la mitología Celta que según las leyendas fueron los primeros en habitar la tierra, nacieron de la luz de las estrellas en frondosos bosques, y son la personificación de la Naturaleza. Son seres con poderes mágicos que viven en total armonía con la Madre Naturaleza. Son los portadores del secreto del verdadero amor y la unión eterna y perfecta de cuerpo, mente y alma de una pareja.
Los Celtas que eran magistrales orfebres empezaron a crear tiaras para sus novias, imitando las antiguas tiaras de hiedra, hierbas y flores, pero realizadas en metal, posteriormente añadieron piedras semipreciosas del color favorito de la novia. Para que dichas tiaras fuesen todo lo bellas y románticas que la ocasión merecía se inspiraron en los símbolos élficos. Las tiaras élficas atesoran toda la magia y sabiduría de los Elfos, están realizadas en metal dorado o plateado y adornadas con piedras preciosas o semipreciosas y elementos de la naturaleza, además sus atractivas formas curvadas provienen de símbolos élficos trazados en los orígenes del mundo
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